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Alberto Escallón Cubillos | 60 años / Colombia

“Atravesar el río tormentoso que implica el cáncer de próstata es terrible, pero hay esperanza y aprendizaje invaluable cuando se llega a la otra orilla.” Esta es la historia que nos comparte el Dr. Escallón, sobreviviente de cáncer de próstata.
El Dr. Alberto Escallón Cubillos es un renombrado cirujano oncólogo de cabeza y cuello, colombiano. La palabra cáncer formaba parte de su vocabulario cotidiano y, dar la terrible noticia: “Usted tiene cáncer” era normal, hasta que un día tras un connato de infarto, se encontró del otro lado de la ecuación. En ese momento no era el doctor sino el paciente que recibía las malas noticias: “Usted tiene cáncer de próstata”. Su vida cambió y también todo lo que él creía saber sobre lo que experimenta un paciente con cáncer.
Te compartimos su valioso testimonio:
“En el 2010 durante un viaje a Bogotá desarrolle una crisis hipertensiva y cometí el error de salir a trotar, desarrolle una angina de pecho y casi me dio un infarto. Me llevaron a urgencias y el doctor pidió un antígeno prostático. Fue una sorpresa cuando salió en 18. Luego se hicieron 10 biopsias todas dieron positivo. Fue muy difícil. Más adelante, la cirugía, reveló que el cáncer se había extendido a conductos seminales, piso pélvico y varios ganglios.
No se imaginan lo que en realidad uno vive como paciente, El proceso es como atravesar un rio tormentoso, profundo y ancho. Cuando uno sale del otro lado después de cirugías, radioterapias y hormonoterapias, más todo lo que conlleva, como fracturas, osteoporosis problemas nutricionales y ni hablar de los problemas sexuales, queda uno liquidado.
Yo quedé liquidado por 3 años hasta que me di cuenta de algo fundamental yo soy cirujano y opero para quitar o controlar el cáncer, pero mi función no termina ahí, debo pensar en el futuro del paciente, que implica como rehabilitarlo. Yo busque en Barcelona, Orlando y Atlanta rehabilitación, porqué en mi país si me dijeron vaya al psiquiatra, tómese Viagra. Pero el tomarla no evitó que pasara por una serie de cosas que bajaron mi autoestima.
Cuando uno tiene bloqueo hormonal no hay problema porque el deseo sexual se acaba, pero cuando el tratamiento se suspende, uno empieza tener deseo nuevamente y la cosa se complica.
Es importante lo que digo porque yo estoy reunido con mis cirujanos y doctores escribiendo sobre pautas de rehabilitación para pacientes con cáncer. Porque cuando a usted le dicen: ‘tiene cáncer’ y llegando a su casa se queda afuera pensando una hora como le va a dar la noticia a su familia y después de cirugías, radioterapias y desgaste económico, su señora aguanta un año y medio y luego se va porque no soportó la situación. El trauma es muy fuerte. Ese fue mi caso.
Durante los tratamientos se produjo un hueco financiero, yo tenía que trabajar para mantener a mi familia y me tocaba hacerlo con una sonda vesical y en medio de la radioterapia agotado. Perdí 28 kilos y tres meses después de terminados los tratamientos, me incliné a recoger unos papeles y se me fracturaron seis costillas del lado izquierdo y tres del izquierdo, me desmayé, la sospecha fue metástasis ósea pero resultó una osteoporosis severa causada por el tratamiento. Tomé cartas en el asunto, comencé un programa de ejercicio, mejoré la dieta y me di cuenta de que la sanación es posible, fue un proceso de 3 años afortunadamente el mejor amigo lo encontramos en el espejo, y es posible salir adelante.
Hoy en día estoy libre de enfermedad tengo 6 años de operado y a mis 60 años, sigo trabajando y ahora tengo una buena relación en la que curiosamente ni el Viagra ni otros medicamentos me sirvieron más que la frase que ella me dijo: ´A partir de esta fecha yo soy tu viagra.´ Hoy tengo una vida sexual satisfactoria y definitivamente puedo decir que estoy bien.
Sigo trabajando y ahora tengo platicas muy largas con mis pacientes, converso del tema y de los mitos. Me encanta hablarles de la parte espiritual, les digo que se van a dar cuenta de que esta enfermedad es una segunda oportunidad para valorar las cosas importantes y sobre todo renacer, con ellos mismos, la pareja, la familia y los allegados.
Es una situación de aceptación, los pacientes al principio, nos ponemos un velcro en la mano y frente y decimos ‘¿por qué yo?’ necesitamos vivir ese duelo, siempre y cuando no nos quedemos allí; porque la aceptación y la sanación, comienzan cuando dejo de decir ¿por qué yo? yo y digo ¿para qué me sucedió? En mi caso creo que me dio cáncer para ser mejor persona, para empoderarme de mi situación para entender la alegría de vivir y ser agradecido.
Lo que puedo decir a los hombres que acaban de recibir el diagnóstico de cáncer de próstata es que exijan una explicación permanente a su doctor. Sé que los médicos somos difíciles a veces, cuadrados y enfocados a la medicina basada en evidencia y en cosas que limitan el abrirnos al paciente, pero si el paciente puede llegar a corazón del médico, la relación facilitará el proceso.
Es importante preguntar lo que pasa por la mente. Los miedos del paciente en cáncer de próstata tienen que ver con sexualidad, pronóstico y ¿cómo voy a quedar? La comunicación con sus doctores es vital.